Con la llegada del frío, en Gijón, Oviedo y Avilés aumentan los avisos por calderas que no arrancan, fugas y atascos. Muchos se pueden evitar con unas comprobaciones sencillas en octubre.
El otoño asturiano trae lluvia, humedad y las primeras noches frías, y con ellas una subida de avisos de fontanería en las viviendas de la región. Las calderas que llevan meses sin funcionar, las tuberías envejecidas y los desagües que han acumulado grasa durante el verano suelen dar la cara justo cuando más se necesitan. La mayoría de esas averías se veían venir.
En ciudades como Gijón, donde buena parte del parque de viviendas se levantó en los años sesenta y setenta, el problema se nota más. Barrios como El Llano, Pumarín o La Calzada concentran bloques cuyas instalaciones originales están llegando al final de su vida útil. Según los fontaneros de ReformAsturias en Gijón, el otoño es el mejor momento para revisarlas, antes de que una avería obligue a actuar con prisa y en pleno invierno.
1. Poner en marcha la caldera antes de necesitarla
Es el consejo más repetido y el que menos se sigue. Encender la calefacción unos minutos a principios de octubre permite comprobar que la caldera arranca, que no hace ruidos extraños y que los radiadores calientan de forma uniforme. Si un radiador está frío por arriba y caliente por abajo, probablemente necesita purgarse. Hacerlo ahora evita descubrir el fallo la primera noche de frío de verdad, cuando los técnicos tienen la agenda llena.
Conviene además revisar la presión del circuito, que en la mayoría de calderas domésticas debe estar entre 1 y 1,5 bares en frío. Si baja con frecuencia, puede haber una pequeña fuga en la instalación.
2. Vigilar la presión del agua en los grifos
Una bajada de presión gradual en todos los grifos de la casa no suele deberse a la red municipal, sino a tuberías interiores obstruidas por cal o corrosión. Es una señal típica de instalaciones de hierro galvanizado antiguas. Cuando además se han producido varias fugas en poco tiempo, los profesionales coinciden en que reparar tramo a tramo acaba saliendo más caro que renovar la instalación completa.
3. La humedad no siempre es una fuga
En una región con tanta humedad ambiental como Asturias, es frecuente confundir la condensación con una fuga. Manchas en paredes frías, ventanas que gotean por dentro o moho en las esquinas suelen tener más que ver con la ventilación que con las tuberías. Antes de picar una pared conviene descartarlo. Hoy existen equipos de detección que localizan las fugas reales sin necesidad de abrir a ciegas.
En la costa, el salitre añade otro factor: en las viviendas cercanas al mar, como las de primera línea en Gijón o Salinas, los elementos metálicos se corroen antes de lo normal, y merece la pena revisarlos con más frecuencia.
4. Desagües limpios antes de las lluvias
Los atascos aumentan con las lluvias de otoño, sobre todo en bajantes y arquetas de casas y edificios antiguos. Un fregadero que tarda en tragar o un sumidero que huele son avisos tempranos. Si el atasco se repite cada pocos meses, el problema suele estar en una pendiente mal ejecutada o en un tramo de tubería deteriorado, y limpiar sin revisar la causa solo pospone la siguiente avería.
5. Localizar la llave de paso
Parece obvio, pero muchos vecinos no saben dónde está la llave de paso general de su vivienda hasta que la necesitan. Suele estar en el baño, en la cocina o junto al contador. Comprobar que existe, que gira y que corta el agua por completo puede ahorrar muchos daños, tanto en la propia casa como en la del vecino de abajo.
Aprovechar las reformas para renovar
Quienes tengan previsto reformar el baño o la cocina tienen la mejor oportunidad para actualizar la fontanería. Con las paredes ya abiertas, cambiar las tuberías antiguas por materiales actuales como el multicapa o el polietileno reticulado supone un coste añadido pequeño en comparación con hacerlo por separado más adelante.
Lo mismo ocurre con la climatización. Cada vez más viviendas asturianas sustituyen calderas antiguas por sistemas más eficientes, y el otoño es buen momento para pedir presupuestos sin las prisas del invierno.
En Gijón, Oviedo, Avilés y el resto del Principado, la recomendación de los profesionales es la misma: unos minutos de revisión en octubre evitan una urgencia en enero.
